Simbólica del Escudo y la Bandera de México

Simbólica del Escudo y la Bandera de México,

por José Ramón González Chávez

Nunca se perderá, nunca se olvidará

Lo que vinieron a hacer,

lo que vinieron a asentar en las pinturas:

su renombre, su historia, su recuerdo.

Así en el provenir,

jamás perecerá, jamás se olvidará,

siempre lo guardaremos

nosotros, los hijos de ellos, los nietos, hermanos,

bisnietos, tataranietos, descendientes,

quienes tenemos su sangre y color,

lo vamos a decir, lo vamos a comunicar

a quienes todavía vivirán, habrán de nacer,

los hijos de los mexicas, los hijos de los tenochcas….

(Fernando Alvarado Tezozomoc, “Crónica Mexicayotl”)

A mi madre.

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En todas las culturas y las épocas, los grupos sociales, desde los clanes y tribus, hasta las comunidades de naciones, han tenido sus emblemas de unificación (tótems, banderas y escudos, estandartes, pendones) creadores y mantenedores todos ellos de una conciencia de identidad colectiva. México no es la excepción:

La “enseña patria” –como también se le llama a nuestra bandera- es, de todos los emblemas nacionales, el más claro, contundente y definitorio de nuestra identidad como mexicanos. Tal vez por eso nunca reparamos en su profundo significado; en su grandilocuencia como símbolo de la nación a la que pertenecemos, como lo demuestra la poca o mejor dicho casi nula bibliografía dedicada a la consideración histórica de los símbolos que la integran y a cómo éstos se han ido fusionando paulatina pero constantemente a lo largo de los siglos.

La bandera es por supuesto, símbolo de identidad nacional. Sin embargo, en su confección simbólica, lo distintivo de la bandera mexicana es que es producto de la mezcla de alegorías provenientes de tres civilizaciones, distintas tanto en el tiempo como en el espacio:

Por eso nuestra bandera, símbolo nacional a todas luces mestizo y multicultural, es el espejo fiel de nuestra identidad cultural multicolor y multiforme, refleja a la perfección nuestra identidad como mexicanos, como una sociedad única e irrepetible; ni mejor ni peor, sino distinta a las demás que existen en el orbe.

A continuación analizaremos cada uno de estos tres vectores de influencia:

I) LA APORTACION INDIGENA (Prehispánica):

Son cinco los símbolos principales aportados por las culturas prehispánicas al escudo nacional y por extensión a nuestra bandera:

  1. La Montaña Sagrada, rodeada de agua (Altepetl)
  2. La Piedra de Fundación;
  3. El Árbol Cósmico (Tunal);
  4. El Águila;
  5. La Serpiente;

1. La Montaña Sagrada.

Desde tiempos inmemoriales, la tierra, esa Terra Patria o tierra de los padres, constituyó el símbolo de identidad más íntimo y persistente entre los hombres. Desde las poblaciones sedentarias más antiguas hasta el “Blut Und Bloden” del 4° Reich, el derecho por la tierra y la sangre (ius solis y ius sanguini) se erige en fundamento jurídico de la nacionalidad, y aún en nuestros días puede verse, olerse y sentirse con claridad en fenómenos como la unión Europea, Irak, los Balcanes y hasta Chiapas.

En mesoamérica, entre 1500 y 800 antes de nuestra era aparecieron los primeros cacicazgos. Como en muchas civilizaciones de la antigüedad, el mito de la creación que acompañó a las fundaciones de estos señoríos narraba la aparición maravillosa de la Primera Montaña Verdadera, la colina que brotó de las aguas primordiales y que contenía en su interior el agua fertilizadora y las semillas nutricias que sustentaron a los primeros seres humanos[1].

Esta montaña primigenia, ya estaba presente entre los Olmecas y entre los nahuas, llamándola estos últimos Altepetl, (Atl-Agua, Tepetl-Cerro), vocablo que se traduce como cerro rodeado o lleno de agua, donde reposan las semillas fundamentales, término que llegaron a usar como sinónimo de Reino o Estado[2].

El glifo del Altepetl es significativo, pues la parte baja del cerro se dibujaba como una red cuadriculada con un círculo en el centro, y que era símbolo de la tierra.

Al centro la plaza ceremonial de la capital de cada reino –corazón, simbólico de la patria-, se levantaba la Primera Montaña Verdadera, un montículo que dominaba el centro ceremonial de forma cuadrangular, acompañado por la plaza hundida, que simulaba el estanque donde reposaban las aguas primordiales y los edificios consagrados a los dioses protectores el gobernante supremo[3].

Así, el concepto de patria se vincula al de residencia ancestral, pasada, presente y futura; lugar donde se producen los alimentos esenciales del cuerpo, el alma y el espíritu; sitio donde transcurre la vida común, todo lo cual une a los miembros del grupo. De esta manera, tres sitios dominaron el entorno urbano prehispánico: la casa de los dioses (el templo, la vida espiritual), la de los comerciantes (el mercado, la vida económica) y la del emperador (el palacio, la vida política)[4] y la ocupación de la tierra constituyó el derecho de propiedad supremo, el título más radical sobre el territorio.

Otro detalle en el que prácticamente nadie repara es en los caracoles (símbolo dela generación de vida) y chalchihuites (piedras semipreciosas) de jade y obsidiana re decoran el agua al pie del Tetl; el primero, más valioso que el oro porque consideraban que poseía las máximas fuerzas divinas, y la segunda con grandes poderes mágicos y curativos.

2.- La Piedra de Fundación

La Piedra (Tetl) asentada al centro de la Montaña Sagrada (Altepetl) no es otra cosa que el corazón de Copil, hijo de Malinalxochitl, hermana mayor de Huitzilopochtli, el colibrí del norte, dios tutor mexica (águila en el cielo de día, jaguar en el cielo de noche). Una vez, al pelearse Malinalxochitl con su hermano, fue apartada de la tribu, yendo a refugiarse a Malinalco, donde procreó a Copil, alimentándolo con el odio que le profesaba a su Hermano.

Cuando los mexicas se asentaron en las faldas del cerro de Chapultepec (otro cerro de agua) y comenzaron a ser hostigados por los pueblos vecinos, Copil comenzó a sublevar a los pobladores de la cuenca contra el dios-rey. Copil subió a la cima del cerro para contemplar la destrucción de sus enemigos. Sin embargo, Huitzilopochtli, enterado del plan de su sobrino, se adelantó y lo capturó, y él mismo lo decapitó, le arrancó el corazón, entregándolo a uno de sus sacerdotes, quien lo lanzó lo más lejos que pudo, yendo a caer en el Altepetl ubicado en el centro de la laguna, y convirtiéndose en la piedra (Tetl) de donde nació el nopal, que reprodujo su corazón en miles de tunas rojas. La leyenda sugiere entonces que Tenochtitlan fue fundada sobre el corazón de los enemigos de Huitzilopochtli y por extensión, del pueblo Mexica.

De hecho, la palabra Tenoch bien puede ser una combinación de las palabras Tetl y Nochtli (Piedra – Tuna). En ese mismo sentido, el término Tenochtli significa la tuna nacida de la piedra sagrada y Tenochtitlan seria “el lugar del tunal que nace de la piedra sagrada”.

Como dato curioso podemos señalar que desde sus primeras representaciones, este símbolo de la Piedra aparece decorado con tres franjas diagonales entrelazadas de color verde, blanco y rojo, mismo que por cierto está presente también en el icono de la virgen de Guadalupe viendo a Tenoch convertido en un arcángel de alas tricolores.

3. El Árbol Cósmico.

Los mayas representaban este eje fundacional, con la planta del Maíz. También dibujaban los cuatro rumbos del cosmos con árboles propios de su región, heredando esa tradición a los demás pueblos mesoamericanos. De ahí nació probablemente la costumbre de representar a cada región por su árbol emblemático. Así, tal como la Ceiba representaba la región maya, las tierras situadas al norte de Tenochtitlan fueron representadas por el Cactus, de tal suerte que los Mexicas, provenientes del norte, adoptaron el Nopal como su árbol emblemático.

La tuna, fruto de pulpa jugosa, calma el hambre, y su jugo colorado calma la sed. Por tales características ocupó un lugar privilegiado en la iconografía sacrificial de los aztecas, pues representó el corazón humano y más precisamente, el corazón de los sacrificados al sol (cuanochtli), siendo su jugo emblema de la sangre (chalchihuatl), esencia vital, soma, elixir sagrado.

El Códice Florentino dice al describir la tuna: Los corazones de los cautivos sacrificados los llamaban cuaunochtli tlazoti, las preciosas tunas del águila. De modo que en la imagen y los símbolos de la fundación de Tenochtitlan la tuna aparece asociada con el sacrificio de corazones para alimentar al águila, al sol, Tonatiuh, la deidad nacional mexica.

4. El Águila:

El águila, elemento “Yang” de los escudos mexicas, es el águila dorada (aquila crisateos), ave que defiende su nido como ninguna, se aparea con su pareja de por vida, es monógama. Entre los pueblos cazadores, anteriores incluso a los aztecas, era un símbolo solar tradicional, que aludía a la fuerza violenta.

En el emblema mexica, los símbolos de guerra: el Atl Tlachinolli (el himno de guerra cantado por el águila) y los escudos y las flechas están asociados con el águila, y aluden a la guerra sagrada que nutre al sol con corazones humanos y asegura el equilibrio cósmico.

5. La Serpiente:

La Serpiente apegada a la tierra, es en cambio símbolo terrestre, elemento “Yin” entre los pueblos agrícolas, pero también en su doble acepción como símbolo de la vía láctea reina de la noche. Está relacionada con la vida en sus aspectos positivo (fertilidad) y negativo (muerte). Tlaloc “el que hace brotar la vida”, tiene un ato de serpientes en una mano. Xiutehcutli es la tierra-ígnea (xiu = fuego, lengua de serpiente) [5]. La sangre de la serpiente fertiliza la tierra.

Un fragmento del canto de la diosa tierra de los mexicas  reza: “… el águila está parada con su sangre de serpiente...”

6. El Símbolo binario Águila – Serpiente.

En conjunción, la imagen del águila que lucha contra la serpiente, en su sentido histórico expresa la batalla que libraron los guerreros contra los agricultores que poblaban la cuenca de México, con lo cual, en términos exotéricos el emblema de Tenochtitlan es una exaltación de la guerra que permitió construir el poder de la nación mexica. Pero en el Nahuatlatoli, lenguaje esotérico de los mexicas, al contrario de la creencia vulgar (divulgada a partir de la colonia para hacer congruente el símbolo con los dogmas católicos), el águila no devora a la serpiente, sino que lucha junto con ella, están en igualdad de fuerzas y por tanto en las mismas posibilidades de vencer. Es el símbolo de la victoria por la lucha de los contrapuestos, o más bien, en términos herméticos, de los correspondientes y complementarios; del Ser (Yang) y del Espíritu (Yin), que en lucha permanente generan y mantienen la Vida en perpetuo movimiento (tai-chi).

El Faisán y el Dragón Chino

El Edén maya, donde se creó el maíz y nacen los niños, se llama Tamoanchan, que quiere decir “La casa del Águila (Cielo) y la Serpiente (Tierra)”. En el mito maya, el Águila trajo la sangre de la Serpiente, que al mezclarla los dioses con el Maíz formaron la masa con la que hicieron al Hombre.

Los peregrinos de Iztlan (la ciudad blanca, origen y destino de los aztecas) son tamoanchanes gentilicio que significa “procedentes del lugar del águila y la serpiente” (así también se nombraba a los olmecas).

Cuando los mexicas vencieron a los tepanecas en 1427, se convirtieron en la mayor fuerza política de la cuenca de México y fundaron la llamada “Triple Alianza”, junto con Texcoco y Tlacopan, Confederación imperial que adoptó íntegro el símbolo como estandarte nacional. Cada vez que se conquistaba un pueblo, se colocaba el blasón en la cima de su templo principal, a fin de representar: a) la legitimidad de la ocupación territorial; b) la unidad de la federación; y c) la obsesión por la grandeza futura. De esta manera, el símbolo mitológico se convirtió en insignia universal del Estado Mexica.

II) La aportación española (Colonial):

Al fundar los conquistadores su ciudad sobre los escombros de México-Tenochtitlan, la ciudad antigua se transformó en “Historia de la nueva”. Los cronistas que cuentan los avatares de la nueva fundación, regresan siempre casi obligadamente a la crónica de la antigua ciudad y nación; La visión ancestral permea, sobrevive y en ciertos aspectos se impone y vence a la nueva[6], a pesar del esfuerzo de los españoles por imponer su cultura a la prehispánica.

Al principio de la conquista, los españoles llamaban a la ciudad “Temixtitan” (degeneración lingüística de Tenochtitlan), pero luego se decidieron por el nombre más sonoro de México; en cambio, al reino le llamaron “Nueva España”. Esto a la larga suscitó pugnas por imponer un concepto al otro, rencores y enfrentamientos que no fueron resueltos sino hasta bien entrado el siglo XIX ala consumación de la independencia, triunfando el nombre y el símbolo prehispánicos.

Al principio de la colonia, el nombre de México se uso en distintas regiones de la Nueva España; muchos topónimos retomaron el apellido de la capital: el mar de la costa atlántica fue llamado “Golfo de México”, el territorio más al norte del reino fue nombrado desde entonces y hasta la fecha “Nuevo México”, solo por citar unos ejemplos.

1. El escudo de armas de la Ciudad.

El 17 de diciembre de 1527 Carlos V de España, I de Alemania, decide darle escudo de armas a la ciudad conquistada[7].

Este resultó ser una mera copia de sus similares castellanos. Del antiguo emblema indígena solo sobrevivió el pálido reflejo de la laguna y las hojas sueltas del nopal, desprendidas del árbol mitológico.

Pero al imponer el peso de la tradición heráldica hispana y borrar prácticamente la indígena, el nuevo escudo, en lugar de propiciar cohesión, desencadenó una serie ininterrumpida de rechazos, que se convirtieron en un problema para los políticos gobernantes y para los clérigos de la ciudad, que tenían que lidiar día tras día con la población nativa, con cuyos brazos se edificaba la nueva ciudad. De hecho el escudo imperial tampoco resultó del gusto de los conquistadores y sus descendientes, dados a ensalzar la grandeza, las virtudes y riqueza de la ciudad antigua. En fin, unos se resistieron a usarlo y otros de plano se afanaron en reemplazarlo; el caso es que nadie estuvo de acuerdo con él.

Ante tal problema, el gobierno de la ciudad encontró una solución burocrática: Ya que el escudo imperial carecía del “timbre insignia” (en ese entonces era necesario que todo escudo llevara este distintivo en la parte superior), el ayuntamiento le añadió el escudo nativo del águila y la serpiente sobre el tunal. Así por un golpe de prestidigitación política, el escudo mexica se sobrepuso a la heráldica hispana.

No conformes con esta decisión, los mismos habitantes de la ciudad presionaron a las autoridades locales para construir una fuente en medio de la plaza mayor, coronada con el emblema mexicano[8] que por cierto ahora adorna el centro de plaza donde está la “iglesia de la aguilita” en la merced.

Los clérigos sensibles a la idiosincrasia y el sentir de la población mexica, notaron el apego de los mexicanos a su emblema, y prestos se dieron a la tarea de incluirlo en la iconografía de sus iglesias y pinturas[9].

El Virrey Palafox, alarmado por el rechazo de la población a las insignias imperiales, ordenó suprimir el escudo mexicano y quitar el águila de la fuente, sustituyéndola por “imágenes cristianas”. Sin embargo, la medida no tuvo el éxito esperado, pues los mexicanos siguieron usando su escudo tradicional.

Con el tiempo, las inconformidades calladas se volvieron oposiciones rebeldes: comenzó una guerra de símbolos sin tregua, que se agravó cuando se empezaron a representar a los continentes con figuras de mujeres ataviadas con ropas y ornamentos propios de cada uno de ellos, que si bien eran llamativos para los europeos, para los novohispanos resultaban realmente ofensivos.

A fines del siglo XVI, el clero, funde la imagen mexica con la de la virgen de Guadalupe. Los íconos europeos de América, fueron sustituidos por imágenes de rasgos indígenas. Esta reivindicación étnica-social de las imágenes tuvo un claro sentido político, pues con ellas la burguesía criolla pretendía transmitir una situación de igualdad política entre ambos reinos. El teólogo nacionalista Miguel Sánchez, relator del “milagro” de Juan Diego y la Virgen, es también el creador de la unión mística entre el símbolo del águila y la serpiente y el de la virgen de Guadalupe, llegando a afirmar que dicho milagro estaba prescrito en las sagradas escrituras, con lo que mezcló este ícono con el Apocalipsis de san Juan y las tradiciones mexicas.

El poder de la imagen rebasa al de las palabras y los sermones. Comienza la “fiebre” nacionalista Mexicano–Guadalupana. Para inicios del siglo XVIII las ciudades se habían transformado física y socialmente en núcleos de población mestiza. La burguesía local, creciente en número y poder económico, comenzó a buscar una identidad propia, y en ese afán rechazó los símbolos hispanos y dirigió la mirada de vuelta a los emblemas tradicionales de la antigua capital. En 1737 la Virgen de Guadalupe es declarada patrona de la Ciudad de México y una década después, de la Nueva España.

Vuelve entonces a usarse el emblema del águila y la serpiente como timbre del escudo colonial, y es aceptado ya no solo por mestizos, también por criollos, indígenas y las mismas autoridades virreinales, quienes ahora lo defienden.

La progresiva penetración del escudo mexicano en el imaginario colectivo y en los diferentes niveles y bloques de poder, abrió las puertas de la iglesia que antes lo repudiara como símbolo de hereje idolatría; ahora buscaría y conseguiría reconciliarlo con los símbolos de la iconografía cristiana. Se publica entonces la biografía de San Felipe de Jesús (hasta hace poco único santo mexicano) y en la portada del documento se coloca junto a la imagen de este personaje el águila y la serpiente; se empieza a divulgar la idea de que Santo Tomas en forma de Quetzalcoatl vino a México a predicar y difundir la “verdadera religión”, mucho antes de que Colón llegara a este continente.

Algo similar sucedió con San Juan Evangelista, al afirmarse que la visión que tuvo en la Isla de Patmos, fue realmente la de la aparición de la virgen y la fundación de México Tenochtitlan(!!!); se empieza a representar a la virgen flanqueada por Juan Evangelista y Juan Diego (que sustituye a la antigua mujer indígena) a cada lado.

En una especie de simbiosis política, económica, social, cultural y religiosa, tendiente a la conformación de una nueva identidad nacional, nace la orden secreta de corte masónico de los “Guadalupes”; Clavijero escribe su historia de México, añadiendo por primera vez la parte de la historia prehispánica y colocando en la portada el emblema mexica. En una forma poco usual, los conceptos de territorialidad, soberanía política, protección divina e identidad nacional se hacen fundir en un símbolo religioso prehispánico colonial.

La conversión de los indígenas al catolicismo por fin triunfa 200 años después de la conquista(!). Así, las identidades mestiza y criolla fundan el “espíritu mexicano”, que descansa y se afirma en la doble imagen de la virgen de Guadalupe y del escudo mexicano.

2. Las Ramas de Laurel y Encino.

En este contexto, la academia de san Carlos creada por los Borbones para imponer el estilo neoclásico en la Nueva España, y luego la Casa de Moneda y la Aduana tomaron como uno de sus principales íconos el escudo mexicano, agregándole una rama de laurel, símbolo de la victoria y otra de encino, emblema de la fuerza. Biólogas de la UAM Iztapalapa han manifestado un error en dibujo de la rama de laurel del escudo.[10]

En 1728, surge el primer medio de comunicación social de Nueva España: la “Gaceta de México” que tenía en su portada al águila y la serpiente, agregando encima de la primera  una estrella y una corona real, con lo que se alude ya a la intención de crear un imperio propio, independiente del español y de que la Ciudad de México fuera la representante del conjunto.

La “fiebre nacionalista”, de la cual se impregnan incluso extranjeros como el Historiador Lorenzo Boturini, llega a su clímax. En los primeros años del siglo XIX apenas momentos antes de que diera inicio el movimiento de independencia, se coloca el águila y la serpiente en las portadas de las catedrales de México y Morelia.

III. LA APORTACIÓN Franco-inglesa (liberal).

Los dos legados culturales e iconográficos del escudo mexicano y de la Virgen de Guadalupe convergen a fines del siglo XVIII y principios del XIX en el anhelo de crear un Estado independiente de España, fundado en los ideales de la ilustración europea.

Llega Napoleón a España; Fernando VII abdica y sale al exilio. El anticlericalismo se expande hacia las colonias. Las Cortes de Cádiz emiten decretos contra el poder temporal de la iglesia. Se suprimen los fueros eclesiásticos; las órdenes monásticas y la compañía de Jesús son abolidas; desaparece la inquisición.

Los conservadores novohispanos consideran esta situación riesgosa y empiezan a contemplar la perspectiva de la separación política de España. Primo de Verdad proclama la radicación de la soberanía de la nueva España en los ciudadanos que la integran; Hidalgo usa el Estandarte de la Virgen de Guadalupe como símbolo del inicio del movimiento armado.

1. Los colores de la bandera.

Iturbide lanza en 1821 el plan de Iguala cuyo objeto “trigarante” era la conservación de la Religión católica sin tolerar otra, la Independencia bajo la forma de Monarquía Moderada, y la Unión entre Criollos y Españoles. A estas tres garantías, aluden en términos profanos los colores de la bandera con que se consumó la independencia

En franjas diagonales, el blanco simbolizaba la pureza de la religión católica; el verde representaba la esperanza de los ideales del movimiento insurgente, o sea la independencia; y el rojo al grupo español adherido al impulso libertador. La virgen y el águila habían desaparecido (la patrona de los realistas era la virgen delos remedios).

Ante la traición de Iturbide al movimiento social de insurgencia, renacen en este amplio grupo de la población los emblemas indígenas. En reacción, Iturbide decreta la cancelación del escudo de armas español y la sustitución por el emblema mexicano. Casi de inmediato a este decreto, emite otro en el que se dispone que la bandera mantenga los mismos tres colores pero en franjas verticales verde, blanco y rojo (al estilo francés) y con el águila al centro, pero sin serpiente y tocada con una corona imperial, con el perfil hacia el rojo (España).

El discurso político acorde a la línea de Fray Servando, se orienta a justificar el imperio como mecanismo de restauración de aquel que fuera derrocado tres siglos antes por los españoles. Era la restitución del cetro de Moctezuma, la “resurrección de América”. Se anunciaba en todo el territorio que se había restablecido el imperio más rico del mundo. Pero en la realidad, detrás de la monarquía se mantenían los poderes reales: La burguesía, el ejército y el clero.

La declaración de Independencia significó también el fin de la guerra civil. El emblema mexicano también fue aceptado por la iglesia, que apoyo la consumación de la independencia en la Profesa y la coronación de Iturbide. En 1822 la organización de los Guadalupes se convierte en Orden Imperial.

Iturbide abdica en 1823 y con la Forma de gobierno Federal se restablece el emblema mexicano, ya sin corona y con el perfil hacia el Verde (la esperanza insurgente). Despojado de todo sentido religioso, la bandera nacional se convierte en el primer emblema cívico, no religioso, que unió a la antigua insignia indígena de los mexicas con los principios y las banderas surgidas de la guerra de liberación nacional y con el pensamiento occidental de la ilustración.

Sentido Esotérico:

Tal como sucedió en muchas naciones de Europa y América, las sociedades secretas, en especial la Francmasonería, jugaron un papel muy importante en el diseño del lábaro patrio, no solo al incluir emblemas alusivos a la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad, sino también elementos de lo que René Guénon denomina como el simbolismo sagrado tradicional.

La forma de la bandera atiende en su confección al número de oro pitagórico. Masónicamente, los colores de los tres tramos verticales de igual dimensión, corresponden a los tres grados simbólicos: Aprendiz (blanco), Compañero (Verde) y Maestro (Rojo), y alquímicamente al azufre, el mercurio y la sal.

Respecto del mencionado conocimiento sagrado universal, el conjunto simbólico formado por el águila y la serpiente se encuentra en infinidad de culturas y disciplinas, por ejemplo, en la mitología china, persa, egipcia, en la alquimia, solo por mencionar algunas.

En cuanto a los colores del lábaro patrio, éstos se encuentran vinculados profundamente al conocimiento alquímico: Por una parte, la involución vegetal, de energía centrípeta (yin), cuya esencia interna es la sabia (verde), se desarrolla a expensas de la energía solar, por medio de la función clorofílica.

Por otra, la evolución animal, de energía centrífuga (yang), cuyo medio interno es la sangre (rojo), se desarrolla en las criaturas por la energía anímica. Ambos mundos presentan un aspecto dualista de alto contenido simbólico y hermético y esta circulación de energía vital de ambos reinos refuerza singularmente el valor esquemático del nopal/tuna y el águila/serpiente del escudo.

La simbiosis de ambos reinos, del binomio verde y rojo, se resuelve en el blanco de la Sal (centro, ollin, movimiento, energía interior, Chi), color del tramo central de la bandera (reino mineral, de nuevo la tierra) y que representa la pureza de la Luz de la vida manifestada (blanco) con la que se restaura el equilibrio del mundo.

IV. CARACTERÍSTICAS DE LA BANDERA ACTUAL.

Tres características distinguen al emblema mexicano:

  1. El predominio de los símbolos antiguos sobre los recientes: la regla es que lo antiguo es lo más sagrado. El emblema indígena ha probado ser capaz de resistir los efectos destructivos del paso del tiempo y de los gobernantes. El antiguo blasón indígena se ha impuesto al embate de otros símbolos que en distintos momentos han amenazado con usurpar la representación nacional.
  • Ese emblema es, asimismo, un símbolo de la resistencia indígena que enfrentó a la invasión española y todos sus excesos. Quizá por eso concentró en él las nociones de legitimidad y defensa del territorio autóctono. Su característica fundamental es su representatividad, su capacidad para convocar a grupos y clases diversos.
  • El emblema del águila y la serpiente al mezclarse con el de la virgen de Guadalupe e infundirle a esa imagen un acentuado sello de mexicanidad, se transformó en un catalizador mítico que afirmaba la identidad indígena con el pasado remoto. Y para los criollos y mestizos vino a ser un puente entre su presente incierto y un pasado iluminado por el prestigio de la antigüedad. De este modo el emblema indígena comunicó a estos grupos entonces tan distintos, una imagen del pasado que reunía las nociones de origen, parentesco, grandeza, vitalidad, legitimidad y prestigio.

La sociedad, al establecer comunicación con su imagen triunfa sobre el tiempo, crea su historia, se constituye a sí misma y garantiza su viabilidad. De tal suerte, el grupo es capaz de participar de su propio pasado, lo asume vivo, convive en una especie de comunión mística con aquello que le dio existencia. En suma, los mitos son para la mentalidad primitiva tanto una expresión de la solidaridad del grupo social consigo mismo en el tiempo y con otros seres que lo rodean, como una forma de perpetuar y reavivar el sentimiento de esa solidaridad.

La historia mexicana muestra que los símbolos visuales han sido los transmisores más eficaces de los mensajes políticos y culturales. Esta forma de ver nuestros símbolos de identidad contradice la tesis de los historiadores y antropólogos que afirman que la conquista española hizo tabla rasa de las antiguas culturas mesoamericanas. No lo hizo, ni lo hará.

Conjuntos simbólicos como el del escudo nacional han resistido con éxito la invasión de distintivos extranjeros y a la postre se han impuesto sobre ellos. El escudo mexicano deja de ser representativo de una etnia para convertirse una divisa colectiva. A diferencia del emblema guadalupano, el escudo nacional es un símbolo pagano, profundamente popular, transmisor de un mensaje de identidad que apela a la unidad histórica de la nación.

La independencia de Estados Unidos de América y la revolución liberal francesa aceleraron la formación del nacionalismo moderno y sus emblemas. Pero al estamparse la antigua insignia de los mexicas en el blanco de la bandera tricolor, se conservó la individualidad de la representación nacional. Al acudir a la fuerza del emblema indígena de raíces milenarias, se logró la unidad nacional y su proyección hacia el futuro.

Las identidades colectivas no son entes inmutables cristalizados para siempre en el tiempo. Por el contrario, son concepciones constantemente recreadas y cambiantes. Al mantener el oído atento a los murmullos del pasado y a los asedios del presente no puede olvidarse la amonestación del Alfonso Reyes:

“…Nos une la profunda comunidad de la emoción cotidiana ante el mismo objeto natural. El choque de la sensibilidad con el mismo mundo, labra, engendra un alma común. La emoción histórica es parte de la vida presente y sin su fulgor, nuestros valles y nuestras montañas serían como teatros sin luz. No le neguemos al poeta la evocación, no desperdiciemos la leyenda. Si la tradición nos fuere ajena, está como quiera en nuestras manos y solo nosotros disponemos de ella…”

José Ramón González Chávez

BIBLIOGRAFIA:

  • Banco Internacional, – NAFINSA. Banderas de México, México, Miguel Ángel Porrúa, 1985.
  • Blancarte, Roberto. Historia de la Iglesia Católica en México, 1ª reimpresión, México, Fondo de Cultura Económica, 1993.
  • Carrera Stampa, Manuel. “El Escudo nacional” Obra conmemorativa del Sesquicentenario de la iniciación de la Independencia y del Quincuagésimo aniversario de la Revolución, México, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 1960.
  • Florescano, Enrique. “La Bandera Mexicana, breve historia de su formación y simbolismo”, México, Fondo de Cultura Económica, 1998.
  • Guénon, René, “Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada”, México, Ed. Valle de México.
  • Secretaría de Gobernación, “Banderas, catálogo de la colección de banderas del Museo Nacional de Historia, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, Coedición Segob–INAH, 1990.
  • Tibón, Gutierre, “Historia del Nombre y la Fundación de México”, México, 1ª reimpresión, México, Fondo de Cultura Económica, 1983.

[1] A manera de ejemplo, vid. “Edouard Schuré “Los Grandes Iniciados.

[2] En el Derecho prehispánico las montañas y el agua se consideraban propiedad patrimonial de cada colectividad, tal como lo reproduce con fidelidad aun hoy nuestra Constitución Federal.

[3] Una muestra es el complejo arquitectónico principal de Teotihuacan.

[4] Esto encajó a la perfección después con la tradición española de las plazas públicas, de conformación similar.

[5] Aunque en la ambivalencia mitológica universal, es símbolo celeste: Mixcoatl es la serpiente de nube, la vía láctea, Quetzalcoatl en el cielo es la banda zodiacal.

[6] Jorge González Angulo, “El criollismo y los símbolos urbanos”, p.p 74-75.

[7] Costumbre usual en esa época, no solo para los europeos sino como también lo hemos dicho para los pueblos del Anahuac

[8] Esta escultura se llamó con el tiempo “La Aguilita”, que primero estuvo en la fuente del zócalo, luego en la plaza José Báez y más tarde en la de Santo Domingo.

[9] Ahí están de ejemplo todavía en pie, el templo franciscano de nuestra señora en Tecamachalco, puebla, los templos agustinos de ixmiquilpan1 y Yuriria, el convento franciscano de Tulpetlac, etc.

[10] Cruz Mónica, reportera. “Un grupo de biólogas encontró un error botánico en el escudo nacional”. Diario “El País”, 24 de febrero de 2017, consultado en internet 25 de febrero de 2017. https://verne.elpais.com/verne/2017/02/23/mexico/1487881860_161759.html

Revocación de Mandato: entre la Constitucionalidad y los hechos.

Por José Ramón González Chávez

LA REVOCACIÓN DE MANDATO:

Entre la constitucionalidad y los hechos

Por José Ramón González Chávez

El artículo 35 fracción IX de la Constitución Federal regula lo relativo al procedimiento de revocación de mandato para el ejecutivo federal. Revisemos que es lo que dice la Carta Magna y que fue lo que realmente pasó:

1º. Será convocado por el INE, a petición de al menos el 3% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores en general y del 3% de ciudadanos inscritos en la misma lista en al menos la mitad más una (17) de las entidades federativas.

El Instituto, dentro de los siguientes treinta días a que se reciba la solicitud, verificará el requisito establecido en el párrafo anterior y emitirá inmediatamente la convocatoria al proceso para la revocación de mandato.

2°. Se podrá solicitar en una sola ocasión y durante los tres meses posteriores a la conclusión del tercer año del periodo constitucional.

Los ciudadanos y ciudadanas podrán recabar firmas para la solicitud de revocación de mandato durante el mes previo a la fecha prevista en el párrafo anterior. El Instituto emitirá a partir de esta fecha los formatos y medios para la recopilación de firmas, así como los lineamientos para las actividades relacionadas.

En teste caso:

  • Hay que resaltar que la Revocación de Mandato no es una «consulta», sino un procedimiento constitucional con reglas propias y diferentes en la que, a diferencia de la primera, SOLO PUEDE CONVOCARLA LA CIUDADANIA. He ahí el primer vicio de procedimiento, pues no fue solicitado por la ciudadanía de forma espontánea, sino exclusivamente por el Morena a través de sus organizaciones asociadas, lo cual también es ilegal.
  • Como se desprende de su simple lectura, esta fracción dispone que el procedimiento será únicamente PARA REVOCAR EL MANDATO, de hecho esa es la razón de ser de esa disposición, por lo que no habría ninguna razón para pensar que el partido que llevó al poder a su candidato solicitara su remoción ya como presidente. Sin embargo, contrario a toda lógica y a lo que dispone la Carta Magna, el Morena de forma amañada y anticonstitucional, convirtió el procedimiento en una consulta de RATIFICACIÓN, lo cual sorprendentemente fue tolerado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) al aprobar veladamente el término “ratificación” en el texto de la pregunta que debe ir en la boleta. Luego, a toro pasado, el ministro Pardo presentó una propuesta para eliminar dicho concepto, siendo aprobado por 7 ministros de los 11 que forman el pleno y en rechazado por las y los otros cuatro (designados por el ejecutivo actual) por lo que fue desechada ya que se requieren 8 votos (2/3 o más de los ministros) para ser aceptada. Aquí la pregunta es por qué ese ministro omitió hacer la propuesta en su momento, es decir, cuando se analizó originalmente el texto.
  • En los puestos de recepción de firmas que el Morena y sus organizaciones colocaron en cientos de puntos del país, en ningún momento se convocó a la revocación sino a la ratificación. De las listas presentadas por el Morena a través de sus organizaciones satélite, el INE declaró que las tres cuartas partes de estas eran inválidas, al encontrarse firmas de muertos, delincuentes que cumplen penas de prisión y por ello están impedidos para ejercer sus derechos políticos, personas (una de cada cuatro) a las que ni siquiera se les preguntó si querían participar, fotos falsas y hasta fotos de animales y muebles (!!).

5°. El Instituto Nacional Electoral tendrá a su cargo, en forma directa, la organización, desarrollo y cómputo de la votación. Emitirá los resultados de los procesos de revocación de mandato del titular del Poder Ejecutivo Federal, los cuales podrán ser impugnados ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en los términos de lo dispuesto en la fracción VI del artículo 41, así como en la fracción III del artículo 99.

  • Otro vicio del procedimiento es el hecho de que el ejecutivo federal no dotó al INE de recursos suficientes para realizar el proceso de Revocación tal como lo marca la Constitución en los mismos términos (y por ende con el mismo número de casillas) que tuvo la elección federal inmediata anterior, tema que no es caso cerrado, pues aún está por resolverlo la Corte. Con los recursos que cuenta derivados de economías internas, solo se podrán instalar un tercio de las casillas, lo cual es un incumplimiento constitucional en términos formales.

7°. Queda prohibido el uso de recursos públicos para la recolección de firmas, así como con fines de promoción y propaganda relacionados con los procesos de revocación de mandato.

El Instituto y los organismos públicos locales (institutos electorales estatales), según corresponda, promoverán la participación ciudadana y serán la única instancia a cargo de la difusión de los mismos. La promoción será objetiva, imparcial y con fines informativos.

Ninguna otra persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en la opinión de los ciudadanos y ciudadanas.

Durante el tiempo que comprende el proceso de revocación de mandato, desde la convocatoria y hasta la conclusión de la jornada, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación de toda propaganda gubernamental de cualquier orden de gobierno.

Los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, sólo podrán difundir las campañas de información relativas a los servicios educativos y de salud o las necesarias para la protección civil.

  • La Constitución dispone que los partidos políticos son entidades de interés público; por lo tanto, sus recursos son también públicos y por ende auditables por los órganos respectivos. Resulta más que evidente, por estar consignado en medios de comunicación materiales y digitales, en declaraciones de sus dirigentes en audio y video, que el Morena utilizó recursos públicos para el proceso de recolección de firmas, cosa que puede ser confirmada con la simple auditoría de sus ejercicio presupuestal, pero además -y como ya se ha dicho- anticonstitucional al convocar a la ciudadanía no a firmar por la revocación sino por la ratificación, de lo que también existen pruebas.
  • Por otra parte la difusión que se ha hecho de forma sistemática del proceso de Revocación como ratificación desde las conferencias de prensa desde el palacio nacional que son oficiales, por hacerlas el presidente desde la sede de los poderes federales también implica uso de recursos públicos además de los que se usan para pagar los contratos de los medios de comunicación que están presentes en ellas y/o difunden información de lo que ahí sucede y se declara.

Ahora bien la Ley Federal de Revocación de Mandato, reglamentaria de este artículo 35 f. IX constitucional, establece las siguientes disposiciones que en los hechos se reflejaron de la forma siguiente:

Artículo 5. El proceso de revocación de mandato es el instrumento de participación solicitado por la ciudadanía para determinar la conclusión anticipada en el desempeño del cargo de la persona titular de la Presidencia de la República, a partir de la pérdida de la confianza.

  • Con este artículo la ley precisa con toda claridad el único objetivo del procedimiento de revocación, por lo que convertir formal y materialmente la revocación en ratificación es un acto anticonstitucional e ilegal.

Artículo 13. En el ejercicio de su derecho político a participar directamente en la evaluación de la gestión del Ejecutivo Federal, las ciudadanas y los ciudadanos podrán llevar a cabo actos tendentes a recabar el apoyo ciudadano para la obtención de las firmas necesarias para acompañarlas a la solicitud, en términos de lo previsto por los artículos 369, numeral 1, y 370 de la Ley General.

El Instituto podrá establecer convenios de coordinación con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público u otras dependencias, para prevenir, detectar y sancionar el uso de recursos públicos con dichos fines, que realicen los organismos o dependencias de la Federación, de las entidades federativas o de los municipios.

El Instituto vigilará y, en su caso, iniciará el procedimiento sancionador que corresponda, de conformidad con lo previsto en la Ley General, por la inobservancia a este precepto.

Artículo 14. Las autoridades de la Federación, de las entidades federativas, de los municipios y de las alcaldías, los partidos políticos o cualquier otro tipo de organización del sector público, social o privado deberán abstenerse de impedir u obstruir las actividades de recopilación de las firmas de apoyo de las ciudadanas y los ciudadanos.

El Instituto vigilará y, en su caso, iniciará el procedimiento sancionador que corresponda, de conformidad con lo previsto en la Ley General, por la inobservancia a este precepto.

  • Este artículo dota de capacidad del INE dentro del proceso sancionador por el uso indebido de recursos públicos en el proceso, ya mencionado arriba.

Artículo 19. La Convocatoria para el proceso de revocación de mandato deberá contener, al menos, lo siguiente:

III. El nombre de la persona que ocupa la titularidad de la Presidencia de la República, quien será objeto del proceso de revocación de mandato;

  • La fracción reitera que el proceso es exclusivamente para la revocación.

V. La pregunta objeto del proceso, la cual deberá ser: ¿Estás de acuerdo en que a (nombre), Presidente/a de los Estados Unidos Mexicanos, se le revoque el mandato por pérdida de la confianza o siga en la Presidencia de la República hasta que termine su periodo?;

  • Derivado de la resolución de la SCJN sobre el contenido de la pregunta, la fracción reproduce indebidamente una doble pregunta, cuando la constitución y la Ley reglamentaria hacen ver con toda claridad, que el proceso es solo para la revocación del mandato por pérdida de la confianza, en lo que estuvieron de acuerdo los 7 ministros que estuvieron a favor de quitar la ratificación de la pregunta que estará en la boleta.

Artículo 27. El Instituto es responsable de la organización, desarrollo y cómputo de la votación de los procesos de revocación de mandato y de llevar a cabo la promoción del voto, en términos de esta Ley y de la Ley General, garantizando la observancia de los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad, objetividad, paridad y perspectiva de género en el ejercicio de la función de la participación ciudadana.

  • Esta responsabilidad ha sido menoscabada por la negación por parte del ejecutivo federal del presupuesto necesario para realizar la votación en los mismos términos de la elección federal pasada (casillas, calidad y seguridad de las boletas, logística, etc.).

Artículo 32. El Instituto deberá iniciar la difusión de la consulta al día siguiente de la publicación de la Convocatoria en el Diario Oficial de la Federación, la cual concluirá hasta tres días previos a la fecha de la jornada.

Durante la campaña de difusión, el Instituto promoverá la participación de las y los ciudadanos en la revocación de mandato a través de los tiempos en radio y televisión que corresponden a la autoridad electoral.

La promoción del Instituto deberá ser objetiva, imparcial y con fines informativos. De ninguna manera podrá estar dirigida a influir en las preferencias de la ciudadanía, a favor o en contra de la revocación de mandato.

Los partidos políticos podrán promover la participación ciudadana en el proceso de revocación de mandato y se abstendrán de aplicar los recursos derivados del financiamiento público y del financiamiento privado para la realización de sus actividades ordinarias permanentes o sus actividades tendientes a la obtención del voto con el propósito de influir en las preferencias de las ciudadanas y los ciudadanos.

  • Como ha podido verse el Morena está usando recursos públicos por diversos para promover el voto, no sobre la revocación, sino por la ratificación, lo cual influye en la determinación del voto por parte de la ciudadanía. Esto deberá ser sujeto de fiscalización por parte del INE.

Artículo 33. El Instituto realizará el monitoreo de medios de comunicación, prensa y medios electrónicos, a fin de garantizar la equidad en los espacios informativos, de opinión pública y/o de difusión asignados a la discusión de la revocación de mandato.

El Instituto promoverá la difusión y discusión informada del proceso de revocación de mandato que hayan sido convocadas a través de los tiempos de radio y televisión que correspondan al propio Instituto, fungiendo como autoridad única para la administración del tiempo que corresponda al Estado en radio y televisión para los fines señalados en la Constitución y en la presente Ley.

Cuando a juicio del Instituto el tiempo total en radio y televisión a que se refiere el párrafo anterior fuese insuficiente, determinará lo conducente para cubrir el tiempo faltante.

Ninguna otra persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en la opinión de las y los ciudadanos sobre la revocación de mandato. El Instituto ordenará la cancelación de cualquier propaganda e iniciará el proceso de sanción que corresponda.

Durante el tiempo que comprende el proceso de revocación de mandato, desde la emisión de la Convocatoria y hasta la conclusión de la jornada de votación, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación de toda propaganda gubernamental de cualquier orden de gobierno.

Los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, sólo podrán difundir las campañas de información relativas a los servicios educativos y de salud o las necesarias para la protección civil.

Queda prohibido el uso de recursos públicos para la recolección de firmas, así como con fines de promoción y propaganda relacionados con los procesos de revocación de mandato.

  • Valdría contrastar lo dispuesto en estos párrafos resaltados con lo que se aprecia en los medios de comunicación. En todo caso, al INE corresponderá la fiscalización respectiva.

Artículo 58. La revocación de mandato sólo procederá por mayoría absoluta. Cuando la declaratoria de validez que emita el Tribunal Electoral indique que la participación total de la ciudadanía en el proceso de revocación de mandato fue, al menos, del cuarenta por ciento de las personas inscritas en la lista nominal de electores, el resultado será vinculatorio para la persona titular de la Presidencia de la República.

  • Esto quiere decir que si actualmente la lista nominal registra más de 97 millones de electores, para que el resultado de la votación fuera vinculante, es decir, para que sea obligatorio, tendrían que asistir más de 38,800,000 de ellos, por lo que para que gane una de las dos opciones tendrían que votar por ella más de 19.4 millones. Baste recordar que en la elección pasada (6 de junio de 2021) votaron válidamente con el 100% de las casillas instaladas unos 45 millones, de los cuales menos de la mitad (48%) votó por los candidatos del Morena incluyendo el ahora presidente; pero en la consulta sobre el juicio a expresidentes del pasado 1° de agosto, donde no estuvo en la boleta el presidente, con mismo el número de casillas que se pretende instalar para la revocación el próximo 10 de abril, votaron unos 6.5 millones (7% del total). Las cifras son importantes pues tal como sucedió en la consulta de agosto pasado, donde quien fue a votar fue el bloque de electores que integra el voto duro del Morena, en la próxima elección sus simpatizantes, que fueron los únicos que firmaron la solicitud de revocación, son los que asistirán en su gran mayoría las urnas.

Algunas  consideraciones al respecto:

  1. La revocación de mandato, como proceso constitucional fue promovida por legisladores del Morena, pero se contrapone a principios y derechos fundamentales establecidos en la propia Carta Magna.
  2. Todos los candidatos a la presidencia desde el momento de ser nombrados como tales formalmente por sus respectivos partidos y/o coaliciones, así como quienes votaran por ellos, asumen y están conscientes de que están contendiendo y de ser electos están obligados a gobernar por el periodo constitucional completo (5 años 10 meses en este caso) pudiendo solo renunciar por “causa grave” calificada por el Congreso. En una legislatura del congreso de la unión integrada mayoritariamente por diputados y senadores del partido del presidente como la actual, las posibilidades de que eso se diera son nulas.
  3. En el hipotético caso de que la votación fuera a favor de la revocación de mandato por pérdida de confianza, el resultado sería inconstitucional, por ser contrario al principio general del Derecho establecido en el artículo 14 de la Carta Magna que postula que “a ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna” (irretroactividad normativa) y por ende, si el afectado es presidente en funciones no se le podría aplicar la revocación por ser una decisión posterior a su nombramiento e incluso éste podría iniciar acción de amparo contra la misma.
  4. Aun así, en el caso de que se diera la revocación de mandato por lo anteriormente dicho, el Congreso ya sea en sesiones o a través de la comisión permanente tendría que convocar a una sesión extraordinaria para hacer la declaratoria de que el titular de la mesa directiva de la Cámara de Diputados (actualmente de filiación morenista) asumirá el ejecutivo provisionalmente, y nombrar a su sustituto (también morenista), mientras se reúne el pleno para designar por mayoría (también morenista) a un presidente de la República que terminaría el periodo constitucional el 30 de septiembre del 2024, quedando por definir la eventual disolución del gabinete, simplemente porque sus titulares y demás funcionarios fueron nombrados por el presidente al que se le perdió la confianza.
  5. En cualquier caso el presidente no dejará su encargo, ya sea que se vote a favor de la revocación, a favor de la ratificación, no se vaya a votar, pierda o gane. Entonces ¿para qué gastar más de1,500 millones de pesos en un ejercicio que tendrá el mismo efecto sea cual sea el resultado? ¿Qué es lo que hay detrás

El asunto más que jurídico es de rating y es político. De rating porque el presidente supone que rescatará o incluso elevará su popularidad; político porque recordemos que desde que nació el tema el presidente quería que el proceso de revocación se realizara en la misma fecha de la elección federal pasada (1° de agosto de 2021) para aparecer igual que en 2018 en el mismo proceso electoral y en la boleta Eso no sucedió y entonces se operó en la corte para convertir el  proceso de revocación en consulta para ratificación y con eso arrastrar con su presencia, tal como sucedió en 2018 a los candidatos a gubernaturas, diputaciones y presidencias municipales de 6 entidades federativas que se renovarán el 5 de junio próximo (Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas).

En fin, las circunstancias y la coyuntura  determinarán el cauce y destino de este proceso que por desgracia nació desfigurado en detrimento de la democracia de nuestro país.

Al tiempo…

La Constitución Hoy

Por José Ramón González Chávez.

La contraposición del gobierno de los hombres frente al gobierno de las leyes, es una vieja idea, presente al menos desde el choque dialéctico entre Platón y Aristóteles, pero que sale a relucir en tiempos de crisis ideológicas como la vivida en la actualidad.

Hoy, la democracia meramente formal o procedimental, basada desde hace más de dos siglos en el carácter omnipotente de una mayoría que legitima todo abuso, se contrapone a una democracia sustancial como variable deontológica atemperadora de las decisiones a tomar por la comunidad política, lo que es, al final de cuentas, el sustento de la democracia constitucional contemporánea.

El modelo garantista postula que la validez de las leyes ya no depende solo de la forma de producción de la norma (legalidad) sino también de la coherencia de sus contenidos con los principios constitucionales (legitimidad). De ahí también que en el nuevo modelo, sociedad y autoridades deban sujetarse no solo al derecho, sino también a la validez de contenido de las decisiones públicas.

La aplicación práctica de este doble contenido formal y material de las normas, permite a su vez la renovación permanente del ordenamiento constitucional en su conjunto, ya que el jurista deberá realizar una labor crítica, pero también reformadora, al encaminarse al diseño de nuevos derechos y mecanismos de protección.

No obstante todo lo dicho con anterioridad, la historia nos ha enseñado que un deber ser que no es ni nunca podrá llegar a ser, no es más que un cómodo refugio al autoritarismo y nos pone en alerta ante las paradojas con que viene ataviada la globalización y los populismos, independientemente de sus adjetivos.

Muestra clara de ello es que en términos jurídico formales nunca la humanidad había sido tan igual en términos formales y tan desigual en términos materiales; que en la época de los derechos nunca se habían violado de forma tan masiva; que en aras de la libertad proclamada por el nuevo modelo de política económica, se deja todo a la ley del más fuerte, a grado tal que en términos macroeconómicos la humanidad en su conjunto nunca había sido tan rica, y al mismo tiempo en términos microeconómicos nunca había sido tan pobre, si se considera los cientos de millones de excluidos, expuestos a un nuevo racismo determinista que considera inevitable en el nuevo modelo la miseria, el hambre, el regreso de enfermedades del siglo XIX y las muertes por falta de asistencia médica y alimentaria.

Pero en todo caso, la Paz y la Libertad pasan inevitablemente por el tamiz de los derechos fundamentales, sobre aquellos en los que todos los ciudadanos, sin excepción, tenemos algo que decir y hacer y las autoridades mucho que garantizar, proteger y difundir.

A 105 años de su promulgación (no como un nuevo código constitucional sino como reforma a la constitucion de 1857), con mas de 760 modificaciones (mas de 7 por año en promedio), pocos (pero sustanciosos) artículos que no han sido modificados, La constitucion Política de los Estados Unidos Mexicanos y los valores jurídicos que protegen su preceptos, y que se han ido corrigiendo, ampliando, perfeccionando con el tiempo, han resistido, resisten y resistirán los embates de los caprichos, ocurrencias, e ignorancias de los sexenios y las legislaturas…

Feliz cumpleaños, querida Constitución…